La palabra de hoy 8 de octubre de 2011


Late mi corazón con violencia,
las fuerzas me abandonan,
hasta la luz de mis ojos se apaga.
Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas;
mis parientes se mantienen a distancia.
Tienden sus trampas los que quieren matarme;
maquinan mi ruina los que buscan mi mal
y todo el día urden engaños.
Salmos 38:10-12

¿Cuántas veces no nos ha pasado que cuando nos encontramos agobiados por el peso de la culpa y las consecuencias del pecado, en vez de recibir ayuda de nuestros congéneres lo que recibimos es desprecio y dureza de corazón? Se cumple lo que la sabiduría popular ha descrito como “Del árbol caído todo el mundo hace leña.” Nadie es capaz de tendernos una mano o de expresar afecto en estos tristes y difíciles momentos que le pueden pasar a cualquiera. Amigos, vecinos y parientes por igual se mantienen lo más alejado posible de nosotros como si nuestra adversidad fuese altamente contagiosa. Es allí donde podemos ver la cruda realidad del corazón humano, insensible y duro como la piedra. Algunos incluso, no contentos con mantenerse alejados, se aprovechan de nuestra desdicha para buscar nuestra destrucción.

Si todos aplicásemos la regla de oro que nos enseñó el Señor Jesús las cosas serían muy diferentes a como las estamos viendo hoy. El Señor dijo: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.” [1] Si hoy vemos a alguien de quien las adversidades de la vida han hecho una sombra de lo que antes fue, consideremos en nuestro corazón cómo nos gustaría ser tratados si fuéramos nosotros quienes nos encontrásemos atravesando tan difícil situación. Que nuestro corazón sea como el corazón de nuestro Señor Jesucristo quien siempre actuó movido por la compasión hacia una raza humana perdida y sin posibilidades de salvación fuera de la fe en él. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

[1] Mateo 7:12
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Una respuesta a La palabra de hoy 8 de octubre de 2011

  1. ana maria dijo:

    te doy gracias SEÑOR por que nunca me has dejado confundido con mis deciciones gracias PADRE por derme las palabras que he necesitado en cada paso de mi vida DICHOSOS LOS QUE CONFIAN EN EL SEÑOR POR QUE NUNCA QUEDARAN CONFUNDIDOS

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