La palabra de hoy 23 de octubre de 2011


Hijo mío, presta atención y sé sabio;
mantén tu corazón en el camino recto.
No te juntes con los que beben mucho vino,
ni con los que se hartan de carne,
pues borrachos y glotones, por su indolencia,
acaban harapientos y en la pobreza.
Proverbios 23:19-21

Uno de los males que vemos en este mundo es el gran número de personas que han caído en las garras del alcohol. En todos los niveles socio-económicos se presenta esta terrible adicción pero se nota más en los pobres quienes no tienen los fondos necesarios para recibir tratamiento o esconder su miseria. Si para los ricos es difícil vencer la adicción, ¿cuánto más para los pobres que no reciben la atención que ofrecen las lujosas clínicas en las que se refugian los adinerados para intentar escapar de las ataduras del licor y las drogas? Al leer el pasaje de hoy me vino a la mente George.

George es un indigente sin techo que deambula por las calles de la ciudad donde vivo y quien a pesar de ser un veterano militar hoy no tiene dónde vivir. La primera vez que tratamos de ayudarle pudimos dirigirlo en oración a los pies del Señor Jesús y ofrecerle una biblia, ropa, alimentos y dinero. No sé que hizo con lo demás pero con el dinero se compró una botella de aguardiente y al día siguiente mi esposa lo vio dando tumbos por la calle, a duras penas manteniéndose en pie bajo los efectos del licor. Fue nuestro error el darle el dinero en efectivo. En eso pecamos de ingenuos, especialmente porque él me confesó que había estado sometido a cinco tratamientos de rehabilitación y en todas las oportunidades había fallado y reincidido. Seguiremos orando por George y lo estaremos ayudando más no con dinero en efectivo pues ya sabemos que hará con él.

Aunque nadie experimenta por cabeza ajena, que sirva esta historia para advertir a aquellos que les gusta reunirse con sus amigos bebedores del peligro que corren si se dejan controlar por las exigencias de su cuerpo y naturaleza pecaminosa. De continuar con su conducta se llevarán a sí mismos y a su familia a un estado de dolor y tribulación que perfectamente se puede evitar si atienden a las instrucciones de la palabra de Dios. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 23 de octubre de 2011

  1. luz estela dijo:

    me gusta mucho la vida religiosa y tener fe solo en nuestro dios y salvador lo amo y el me ama gracias padre celestial amen.

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