La palabra de hoy 31 de octubre de 2011


Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!” , porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el Señor—. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.»
Jeremías 31:33-34

Es poco común mas no debe extrañar la afinidad que algunos sienten por la muerte y todo lo que tenga que ver con ella. Si ocurre algún suceso en el que a alguien se le quita la vida los medios de comunicación social se encargan de explotar al máximo todo detalle, cierto o especulativo, de los hechos acaecidos. Muchos le tienen temor a la muerte pero muchos también sienten una morbosa atracción hacia ella. De alguna manera esta morbosidad se ha infiltrado en las diferentes culturas y se ha hecho altamente visible en sus manifestaciones. Un par de ejemplo de ello los podemos observar en la comercial y rentable práctica de celebrar la fecha conocida como “Halloween” y la popular celebración sincretística del “Día de los Muertos” en algunos países latinoamericanos, principalmente en México.

El Señor Jesús dijo que él es el camino, y la verdad, y la vida. Si nuestro Señor es Autor y Dador de vida, ¿por qué algunos se empeñan en celebrar y dedicarle excesiva atención a aquello que es todo lo contrario de lo que él representa? Puedo entender que muchos lo tomen como una excusa más para festejar y para escapar de sus duras realidades pero no puedo estar de acuerdo con algo que coloca a la muerte en un pedestal. La muerte es producto del pecado. ¿Cómo pues nos estaremos asociando con algo de lo cual hemos sido lavados? El Señor Jesús venció a la muerte cuando por el poder de Dios fue el primero en volver a la vida para nunca más morir. Nosotros ya no estamos bajo el imperio de la muerte. Nosotros somos hijos del Dios Viviente y hemos pasado de muerte a vida. ¿Será ésto muy difícil de entender? ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 31 de octubre de 2011

  1. Maria Guadalupe Serrano Martinez dijo:

    Amen!

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