La palabra de hoy 10 de noviembre de 2011


Como ovejas, están destinados al sepulcro;
hacia allá los conduce la muerte.
Salmos 49:14

Los seres humanos sufren de cortoplacismo. Sólo podemos ver e intuir lo que está muy cerca de nosotros con relación al tiempo y al espacio. Nos cuesta mucho imaginarnos diferentes escenarios de acción y variadas posibilidades de resultados. Somos como una persona que ha pasado toda su vida viviendo en un profundo valle y nunca ha escalado las montañas que lo rodean para alcanzar a ver y darse cuenta de que existen otras tierras y geografías. Por eso es que somos tan conservadores y rutinarios. Sólo nos atrevemos a hacer las cosas con las cuales estamos familiarizados y que nos permiten mantenernos dentro de nuestra zona de confort. No nos gusta el riesgo ni nos sentimos cómodos cuando tenemos que considerar situaciones diferentes a las que estamos acostumbrados. Estamos muy atentos a lo que pueda ocurrir el fin de semana y nos importa menos lo que pueda suceder a fin de mes. Igualmente, ponemos más atención a lo que pudiera pasar a fin de mes que a lo que pueda resultar a fin de año, y así sucesivamente. Por esto no cuesta tanto planificar, y aún cuando lo hacemos sufrimos de miopía de planificación.

Esta miopía es la que nos impide analizar las cosas en su justa dimensión. cuando vemos que alguien se enriquece de manera rápida, envidiamos esa capacidad para acumular tesoros y la buena fortuna que lo acompaña. Algunos se quejan de por qué a ellos no les sucede igual y se les llena el corazón de inconformidad. no se dan cuenta de que el destino de los que viven confiados en sí mismos es bajar al sepulcro y ésto, con las manos vacías, muy alejados de las riquezas que alguna vez disfrutaron. Los hijos de Dios debemos elevarnos por encima de lo cotidiano y lo mundano para poder observar el glorioso destino que nos aguarda. Si de algo podemos estar seguros es que en ese futuro el Señor Jesús habrá borrado todo sufrimiento y toda enfermedad. Ya no habrá tristeza ni dolor y creo que ni siquiera nos acordaremos de lo que sucedió en esta vida. Dejemos, pues, de preocuparnos tanto por lo inmediato y urgente y trabajemos en las cosas que son realmente importantes. Así viviremos llenos de satisfacción y con menos preocupaciones. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 10 de noviembre de 2011

  1. MIRNA ESTER ALVAREZ MURGAS dijo:

    si, solo a Dios sea la gloria!!!!!!!!!!!

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