La palabra de hoy 16 de noviembre de 2011


Desde lo alto dio una orden a las nubes,
y se abrieron las puertas de los cielos.
Hizo que les lloviera maná, para que comieran;
pan del cielo les dio a comer.
Todos ellos comieron pan de ángeles;
 Dios les envió comida hasta saciarlos.
Salmos 78:23-25

Este pasaje es un gran ejemplo de lo que es la gracia de Dios. Hacía poco que el pueblo judío había sido liberado de la brutal esclavitud a la que estuvo sometido por los egipcios y tampoco había transcurrido mucho tiempo desde que ellos fueron testigos presenciales de las grandes maravillas que Dios hizo para forzar su libertad y para abrirles camino fuera del alcance de sus perseguidores. Aparte de ser el pueblo escogido por Dios ¿tenían los judíos algo especial que los hiciera merecer el tratamiento privilegiado que Dios les estaba dando? En todo caso, si algo estaba claro acerca de este pueblo es que no cumplieron el pacto que Dios había establecido con ellos. Para comenzar, se apartaron de las enseñanzas recibidas del mismo Dios. Luego, se olvidaron de las grandes maravillas que Dios hizo por ellos para sacarlos de Egipto y también se rebelaron contra la autoridad de Dios, dudando de su poder y poniendo a prueba su capacidad para proveerlos y protegerlos.

Nosotros también hemos sido recipientes de esa maravillosa gracia de Dios y al igual que el pueblo judío que logró salir de Egipto, muchas veces nos olvidamos de las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros. Apoyándonos en aquel dicho popular que afirma que “el que no llora, no mama,” vivimos quejándonos por todo y por nada hasta que hacemos de la queja un hábito y nos convertimos en personas aburridas e insoportables por los muchos lamentos y reclamos en los que constantemente andamos. Cuando la queja quiera apoderarse de tu vida recuerda las numerosas maravillas que Dios ha hecho por ti. Estoy seguro de que tendrás más cosas por las cuales estar agradecido a Dios que situaciones por las cuales estar amargado y pesimista. Dios nunca te abandona y su gracia es incomparable. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 16 de noviembre de 2011

  1. Piedad dijo:

    Un saludo cordial ,sus mensajes son tan satisfactorios que nos hacen vivir de una manera mejor conociendo la palabra de Dios se nos quitan los momentos de sufrimientos que tenemos gracias hermanos por ayudarnos a seguir adelante viviendo con Dios abrazos

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