La palabra de hoy 27 de noviembre de 2011


Hijo mío, sé sabio y alegra mi corazón;
así podré responder a los que me desprecian.
Proverbios 27:11

Los hijos siempre son motivo de orgullo para sus padres. En ocasiones, las cosas cambian y los hijos se convierten en motivo de vergüenza para sus progenitores. En todo caso, la actuación  de los hijos repercutirá positiva o negativamente en el ánimo y la reputación de los padres porque, en gran manera, el comportamiento que se puede observar en los muchachos está relacionado con el tipo de crianza y educación que estos retoños de papá y mamá han recibido o están recibiendo. La sabiduría, cuyo principio es el temor de Dios, es algo poco común en las personas, la razón básica es que a los descendientes no se les enseña a mostrar respeto, reverencia y obediencia a Dios. Las más recientes teorías psicológicas tienden a recomendar a los padres que traten de intervenir lo menos posible en los procesos de creación y reforzamiento de la personalidad de sus hijos, supuestamente para que el niño no sufra traumas que luego se traduzcan en trastornos de conducta. No hay nada más erróneo que permitirle a un niño crecer de acuerdo a su propia naturaleza puesto que ésta, como la de todo ser humano, es pecadora y maligna. A los hijos hay que enseñarles que existen límites y que ciertos comportamientos son moralmente inaceptables.

Lamentablemente, estas modernas teorías psicológicas están ganando terreno aceleradamente y sus funestos resultados ya comienzan a notarse en las tendencias de la sociedad. Si bien es cierto que en otras épocas de la historia han proliferado el desorden y la falta de moral, estas desacertadas prácticas se multiplican con mayor fuerza hoy en día con el propósito de trastornar el sistema y considerar a lo malo como bueno y a lo bueno como malo. Como padres tenemos una responsabilidad que no podemos evadir. De lo que hagamos con la educación y crianza de nuestros hijos tendremos que dar cuenta cuando nos toque presentarnos ante el tribunal de Cristo. Dios quiera que lo que hayamos podido llevar a cabo en este importante aspecto de nuestra mayordomía pueda ser motivo de orgullo y no de vergüenza delante del Señor. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s