La palabra de hoy 8 de diciembre de 2011


Yo, Señor, espero en ti;
tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.
Tan sólo pido que no se burlen de mí,
que no se crean superiores si resbalo.
Salmo 38:15-16

Cuando un ensemble musical, sea un dúo o una orquesta sinfónica con todas las de la ley ejecuta una pieza musical es muy importante para el éxito y calidad de la interpretación que cada uno de los que forman parte del ensemble hagan lo que les corresponde hacer con sus instrumentos en el momento preciso en que deben participar. Mientras más acoplados estén los músicos mejor será la interpretación de la pieza musical y mejor se podrá apreciar lo que el autor quiso comunicar cuando compuso la obra. Si alguno de los músicos no está cumpliendo con su parte, de acuerdo al arreglo musical, el resultado será disonancia y fracaso. En la interpretación del concierto de la vida del hijo de Dios pasa igual. En esta interpretación musical, en este dueto que todos nosotros ejecutamos junto con el Director del conjunto musical y solista principal del concierto, a nosotros nos toca esperar en Dios y a él le corresponde responder. En la partitura están las instrucciones de como se debe ejecutar la pieza, con indicaciones precisas de cuándo tocar, qué notas tocar, cuándo callar, cuándo deben tocar todos los integrantes y cuándo le corresponde al solista ejecutar, la intensidad con que producirá cada una de las notas y el ritmo que se utilizó en la composición, etcétera.

¿Estás siguiendo las indicaciones que aparecen en la partitura de tu vida? ¿O, por el contrario, te conduces tú mismo y tocas con improvisación y cuando mejor te parece? ¿La parte que tú ejecutas produce armonía o disonancia? ¿Eres principiante o músico experto? ¿Te has puesto de acuerdo con el Director de la orquesta en como será tu interpretación de la parte que te corresponde? Es vital que tengas una respuesta para estas y muchas otras preguntas relacionadas con la calidad de la ejecución del instrumento que te ha sido asignado. También es importante que aquellas áreas en las cuales existen oportunidades para mejorar sean identificadas y se establezca acciones precisas para que la interpretación de la partitura se haga con excelencia. Mantengámonos, pues, atentos a la lectura de las instrucciones del Director que se encuentran en su palabra. Pronto veremos como mejora la calidad del sonido y se alcanza la armonía en nuestra obra musical. ¡Recuerda! A nosotros nos toca esperar en Dios y a él le corresponde responder ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 8 de diciembre de 2011

  1. MIRNA ESTER ALVAREZ MURGAS dijo:

    Gloria a Dios, Rey de Reyes, Señor de Señores!!! Yo espero en Ti mi Dios!!! No nos desesperemos, ni nos desalentemos, sigamos la sintonia y estemos atentos a la lectura de las Santas Escrituras, el Santo Evangelio es nuestra proteccion y salvacion, Dios responde!!!

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