La palabra de hoy 10 de diciembre de 2011


Mi boca hablará con sabiduría;
mi corazón se expresará con inteligencia.
 Inclinaré mi oído a los proverbios;
propondré mi enigma al son del arpa.
Salmos 49:3-4

Cuando llegan los tiempos de desgracia y detracciones es muy fácil dejarse controlar por el temor. Cuando los poderosos se dan cuentan de que estamos siendo presa fácil de las tribulaciones, ellos se vuelcan contra nosotros con toda la furia posible para buscar nuestra destrucción. Ellos se sienten seguros de que por sus muchas posesiones y sus recursos financieros nunca se verán envueltos en una situación similar. Su recompensa será ver como sus riquezas desaparecen de la noche a la mañana y cómo todo aquello que para ellos representaba un motivo de seguridad y fortaleza se desvanece para dar paso al dolor y la inseguridad.  Este es el peligro principal de las riquezas. Cuando se posee mucho uno siente una sensación de seguridad y poder que hace que nos olvidemos de Dios y de su protección y nos cobijemos bajo el falso escudo de la abundancia de los bienes materiales. Cuando el falso escudo es probado, se descubre su debilidad y perdemos toda confianza en que podremos conservarnos con vida.

Las riquezas son inciertas. Ellas van y vienen y no están garantizadas. Por ello nunca debemos poner nuestra confianza en ellas o vivir con la esperanza de que algún día estaremos disfrutando de una posición financiera realmente cómoda que nos permita vivir sin problemas ni complicaciones. Ésto no es más que engañarnos a nosotros mismos. Dios nos da todo lo que verdaderamente necesitamos. Y así debe ser puesto que si nos da mucho y no sabemos manejar la abundancia, pronto nos olvidaremos de él, lo cual es algo muy grave para un hijo de Dios. Y si Dios nos diera muy poco caeríamos en tal desesperación que podríamos inclinarnos a actuar indebidamente, trayendo pecado a nuestras vidas y en consecuencia estaríamos alejándonos de Dios. No confiemos en las riquezas sino en el dueño y dador de ellas. Pidamos siempre de acuerdo a la perfecta voluntad de nuestro Padre en el nombre de Jesús. Ese es el verdadero tesoro. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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2 respuestas a La palabra de hoy 10 de diciembre de 2011

  1. gracias padre porque tu no me desampara tu amor es grande y tu misericordia es eterna te necesito cada dia en mi vida mi buen jesus

  2. Piedad dijo:

    Hermanos un saludo muy grande ahora que estamo en el mes de diciembre les deseo muchas bendiciones de Dios y toda la vida , en este mes son los gastos trememendos dinero por aqui dinero por aca y todo es vanidad cosas materiales que nos traen solo sufrimientos y no nos da la felicidad , el dinero solo es para aparentar que lo tienen todo y que no tienen nada por que su corazon esta bacio de sentimientos , es verdad los ricos se sienten poderosos en el mundo pero no son felices por que no lo tienen a Dios dentro de su corazon , nosaben leer la Biblia el libro mas hermoso con los mensajes que Dios nos dejo en el mundo , las personas adineradas son personas vacias sin sentimientos llenos de cosas materiales que todo lo dejaran y nada llevaran algun dia que dejen de existir solo dejaran recuerdos malos en el mundo. reflexionemos hermanos y seamos seres caritativos y el mundo cambiara. Reciban bendiones de Nuestro Dios. abrazps

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