La palabra de hoy 13 de diciembre de 2011


Hay quien pretende ser rico, y no tiene nada;
hay quien parece ser pobre, y todo lo tiene.
Proverbios 13:7

Vivimos en un mundo dominado por las apariencias. Todo se hace bajo el ocultamiento de una máscara. Los fieros lobos se disfrazan de tiernas y humildes ovejitas para esconder sus verdaderas intenciones. Los ricos se pasan la vida quejándose de que no les alcanza el dinero para nada cuando en realidad gastan inmensas sumas de dinero en satisfacer sus deseos carnales. Los narcotraficantes llevan a cabo obras de acción social para poner al ignorante pueblo de su parte de manera que se les facilite la ejecución de sus actividades ilegales. Los corruptos se comportan como si no hubiesen roto un plato. Los políticos, expertos en el arte del mimetismo, camuflan sus intereses personales de poder , fama y riquezas bajo un manto de sacrificio en defensa de los intereses populares. Pedófilos y pervertidos se mueven libremente en la sociedad sin ser detectados gracias a sus honorables rostros llenos de falsedad. Pero nada de esto debería sorprendernos puesto que la palabra de Dios nos revela que el mundo se encuentra bajo el control temporal del maligno, quien como padre de la mentira que es ha cubierto todo con oropel para disimular las miserias y destrucción que son parte de su diabólico plan. Su estrategia es exitosa porque la mayoría de la gente es ingenua y no sabe discernir el bien del mal y en las pocas ocasiones en que claramente puede diferenciar entre el bien y el mal opta por este último obedeciendo los impulsos de su naturaleza carnal.

Es muy fácil dejarse llevar por el adulterado atractivo de las apariencias. Con poco esfuerzo pero con mucho riesgo se nos hace posible construir una fachada de bienestar y prosperidad que no posee una base firme puesto que ella se basa en dinero que no podemos estar seguros que vamos a tener en el futuro pues no somos dueños de nuestra vida y de nuestro porvenir. La realidad es que estamos bajo el dominio de inescrupulosos prestamistas que financian nuestros excesos mucho más allá de nuestras verdaderas capacidades financieras. Dios no juzga según las apariencias. Dios conoce muy bien lo que hay en el corazón del hombre y por lo tanto no puede ser engañado. Asegurémonos, pues, que nuestro exterior refleje fielmente lo que tenemos en nuestro corazón para no caer en el vicio de la presunción. Quien tiene a Cristo, tiene todo y nada más le falta. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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2 respuestas a La palabra de hoy 13 de diciembre de 2011

  1. María Serrano dijo:

    tu post es fantástico, me gusta.

  2. diosatulado dijo:

    me encanta tus publicaciones DIOS TE BENDIGA, apenas estoy comenzando el mio y es sobre oraciones, salmos y otras cosillas. cuando quieras eres bienvenido. mas adelante colocare cosas mejores..saludos

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