La palabra de hoy 4 de enero de 2012


Pedían ayuda; no hubo quien los salvara.
Al Señor clamaron, pero no les respondió.
 Los desmenucé. Parecían polvo disperso por el viento.
¡Los pisoteé como al lodo de las calles!
Salmos 18:41-42

Hay gente que busca a Dios pero nunca lo encuentra, siendo la razón principal el que lo buscan con la actitud inadecuada. Muchos piensan que Dios es como el mítico genio atrapado en la lámpara que sale a cumplir tres deseos cada vez que la lámpara es frotada y está completamente a la disposición de su amo. Estas personas normalmente viven totalmente apartados de Dios y sólo se acuerdan de él cuando les toca atravesar alguna dificultad. Ellos creen que Dios los sacará del aprieto simplemente porque han clamado a él y es la obligación de Dios el responderles positivamente. Otros buscan a Dios para pedirle ciertos beneficios que en su opinión pueden parecerles muy convenientes pero que a los ojos de Dios son totalmente incompatibles con su plan y con lo que se espera de ellos. Un ejemplo de esto es el gran número de cristianos que dentro de sus oraciones incluyen la petición de que Dios les conceda ganarse el premio gordo de la lotería, como si con ese dinero fueran a resolver los problemas espirituales y conductuales que los afectan. También están quienes buscan a Dios en plan de víctimas como si ellos se merecieran una respuesta positiva de parte de Dios por los muchos sufrimientos que han tenido que soportar.

Santiago, el hermano del Señor Jesús dijo: “No tienen porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Hay quienes piden y no mencionan al Señor Jesús por ninguna parte. Él dijo: “Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.” Y por último, pero no menos importante, pidan siempre de acuerdo con la voluntad de Dios. Otros obstáculos para la oración efectiva incluyen la falta de perdón, la presencia de pecado y la falta de arrepentimiento. Dios da cosas buenas a quienes se lo piden pero hay que cumplir con los requisitos o nuestra oración terminará siendo mera palabrería. Busca a Dios con la actitud correcta y obtendrás respuesta de él. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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