La palabra de hoy 11 de febrero de 2012


La bendición de los justos enaltece a la ciudad,
pero la boca de los malvados la destruye.
Proverbios 11:11

Muchas veces nos preguntamos por qué Dios permite que existan pueblos y ciudades en los cuales su nombre es despreciado. Son pueblos malvados que se han comportado de esa manera por años y años y a pesar de las múltiples advertencias en contra. Pueblos y ciudades son conocidos a nivel mundial por presentar características particulares en cuanto al estilo de vida de quienes habitan en ellos. Así tenemos, por ejemplo, a San Francisco, California donde existe una amplia comunidad basada en el estilo de vida homosexual. Las Vegas, Nevada, es reconocida por el juego y la prostitución. El principado de Montecarlo  y Macao son centros del juego y las apuestas desde hace mucho. La fortaleza montañosa de Alamut en Irán, hoy en ruinas, representó el lugar por excelencia donde se podía contratar un asesino a sueldo. Por cierto, la palabra española asesino proviene del vocablo hashashin, el cual significa fumador de hashish en el idioma árabe. Pero esa es otra historia.

Muchas veces nos quejamos de la violencia, la pobreza y otros males que prevalecen en los lugares donde vivimos. Decimos que la culpa es de las autoridades civiles que han permitido por su crasa incapacidad que el crimen avance sin trabas y sin riendas. Pero ¿cuándo fue la última vez que oraste por tu ciudad? Abraham intercedió delante de Dios hasta donde pudo por Sodoma y Gomorra. Después de intensas negociaciones Dios aceptó que si se encontraban diez justos en Sodoma él cancelaría la sentencia que había decretado para la destrucción de las dos ciudades a causa del pecado colectivo de sus homosexuales habitantes.  Desafortunadamente para los sodomitas, sólo se pudo conseguir a cuatro personas justas, por lo que el castigo se llevó a cabo tal como había sido decretado. Por el contrario, la ciudad de Nínive fue perdonada por la pronta intervención de su rey y la obediencia de sus habitantes al llamado de ayuno colectivo. Intercede por tu ciudad, es muy probable que eso sea lo único que falta para que Dios comience a derramar sus bendiciones sobre ella. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s