La palabra de hoy 18 de febrero de 2012


Una sola vez he jurado por mi santidad,
y no voy a mentirle a David:
Su descendencia vivirá por siempre;
su trono durará como el sol en mi presencia.
Como la luna, fiel testigo en el cielo,
será establecido para siempre.»
Salmos 89:35-37

A través de la historia en diferentes lugares, regiones y naciones del mundo se han desarrollado variados sistemas de gobierno. Sabemos de monarquías absolutas, monarquías constitucionales, dictaduras, repúblicas, democracias, autocracias, teocracias, etcétera, dependiendo de dónde resida el poder y de como se administre el estado. Todas tienen sus defensores y algunas, tales como las dictaduras son aborrecidas y condenadas por los pueblos que saben apreciar y defender sus libertades. En todo caso, todas estas distintas formas de gobierno tienen sus pros y sus contras y ninguna de ellas es la solución para la humanidad. Dios nos ha prometido por medio de su palabra que llegará un día en que todos los pueblos serán regidos por un sólo Rey, sobre cuyos hombros reposará la soberanía, victorioso guerrero que será llamado, Sar Shalom, Príncipe de paz, quien gobernará sobre el trono de David y sobre su reino por todas las generaciones.

Nosotros, los hijos de Dios, esperamos con ansias el retorno del Gran Rey, aquél que nos gobernará con justicia, amor y verdad. Será él quien sane toda enfermedad, calme todo llanto y llene de alegría y regocijo a su pueblo. Él hará un cielo nuevo y una tierra nueva. Él habitará en medio de su pueblo en la nueva Jerusalén que descenderá del cielo. Todo será hecho nuevo y ya no habrá muerte ni maldición. El Rey de reyes y Señor de señores gobernará por los siglos de los siglos para regocijo de la humanidad. Esperemos, pues, con paciencia y fortaleza la llegada de ese día triunfal y maravilloso en el cual nuestro Dios enjugará toda lágrima y ya no sabremos más de muerte, llanto, lamento o dolor. Nosotros veremos cara a cara a nuestro Salvador y lo adoraremos y llevaremos su nombre en nuestra frente. Imposible para nosotros imaginar como será ese día glorioso, pero de que lo hemos de ver, lo hemos de ver. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 18 de febrero de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    Gloria a Tí Señor Jesús… Amén, amén, amén!!!

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