La palabra de hoy 21 de febrero de 2012


El hombre es como la hierba,
sus días florecen como la flor del campo:
sacudida por el viento,
desaparece sin dejar rastro alguno.
Salmos 103:15-16

Para nadie es un secreto que la vida está llena de dificultades y tropiezos. Cuando pensamos que ya lo peor pasó, una nueva tormenta nos azota y nos hace ver nuestra fragilidad y nuestra dependencia de Dios. En otros breves períodos de calma nos sentimos tan tranquilos y reposados que muchas veces nos olvidamos de nuestro Creador y pensamos que todo lo que somos, todo lo que hacemos y todo lo que tenemos se lo debemos exclusivamente a nuestro propio esfuerzo y habilidad para llevar a cabo nuestros planes. El hombre fue creado por Dios para ser eterno. El orgullo y las mentiras de Satanás lo hicieron caer y su vida fue reducida hasta un máximo de 120 años. La ignorancia, las enfermedades, la violencia, las guerras, los genocidios y la maldad redujeron significativamente esta duración hasta el punto de que la esperanza de vida en algunos momentos de la historia no sobrepasaba los 40 años. Todavía en nuestros tiempos de ciencia avanzada quedan algunos países en el mundo cuya esperanza de vida ronda o se coloca por debajo de este límite inferior, como Angola por ejemplo.

El rey David le pidió al Señor: “«Hazme saber, Señor, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. Un soplo nada más es el mortal, un suspiro que se pierde entre las sombras. Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas.” Aprendamos a aprovechar los cortos días de nuestra existencia para cumplir las instrucciones que Dios nos ha dado por medio de su palabra. Coloquemos nuestra esperanza en el Autor de nuestra fe y la salvación de nuestras almas. Sigamos siempre el camino que Cristo ha trazado para nosotros y así lograremos que nuestra existencia tenga propósito y sea fructífera a pesar de su brevedad. Pon en el Señor toda tu esperanza, el se inclinará hacia ti y escuchará tu clamor. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

 

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Una respuesta a La palabra de hoy 21 de febrero de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    Gloria a Dios!!!

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