La palabra de hoy 22 de febrero de 2012


Vagaban perdidos por parajes desiertos,
sin dar con el camino a una ciudad habitable.
Hambrientos y sedientos,
la vida se les iba consumiendo.
En su angustia clamaron al Señor,
y él los libró de su aflicción.
Los llevó por el camino recto
hasta llegar a una ciudad habitable.
Salmos 107:4-7

Cuando ya llevamos cierto tiempo en los caminos del Señor, muchas veces se nos olvida cómo eran las cosas en nuestro existir antes de conocer al Señor y aceptarlo como Salvador y Señor de nuestra vida. Algunos hasta se confunden y cometen el error de mirar esos días pasados con nostalgia como si regresar a su antigua condición, separados del Señor jesús, fuese algo recomendable. En esta actitud de confuaión es fácil errar y vagar sin rumbo. Es fácil perder la visión y por ello nuestros pasos comienzan a llevarnos por caminos errados. Por el error y las equivocaciones nuestra vida se convierte en un caos y los problemas se amontonan sobre nuestro ser. Al ver que estamos débiles, el enemigo aprovecha para atacarnos con mayor saña. A medida de que la presión aumenta nos desesperamos y sentimos que perecemos. Por alguna extraña razón, a pesar de nuestra triste condición, nos negamos a levantar nuestra mirada y a clamar a Dios para que nos libere del enredado asunto.

El Señor está dispuesto a librarnos de la aflicción en que nos encontramos pero tenemos que clamar a él. Tenemos que entender que él es capaz de darnos la solución y la salida a nuestro problema. Debemos creer que él es el único que tiene una respuesta positiva para nosotros porque él todo lo puede y no hay nadie como él. Él es quien puede enderezar nuestros pasos para llevarnos al camino correcto que nos conduce a su presencia. Él es quien puede rescatarnos y sacarnos del abismo en que hemos caído. De ningún otro podremos recibir todas estas bendiciones y eso debe estar muy claro en nuestra mente y en nuestro corazón. Todos tenemos problemas. la diferencia está en a quién acudimos para que esos problemas sean quitados de nuestro camino. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tus fuerzas. Ya verás como las nubes grises desaparecerán para dar paso a la luz radiante de un nuevo amanecer. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 22 de febrero de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    Gloria a Dios!!!

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