La palabra de hoy 28 de febrero de 2012


Cuando los justos triunfan, se hace gran fiesta;
cuando los impíos se imponen, todo el mundo se esconde.
Proverbios 28:12

La palabra de Dios habla mucho acerca de las finanzas. También habla extensamente acerca de la manera como se debe gobernar. Lamentablemente son muy pocos las personas que ocupando posiciones de poder buscan dirección en las instrucciones que Dios provee en su santa palabra. Ellos y ellas prefieren seguir los cínicos y despiadados consejos de Maquiavelo o las bélicas instrucciones de Sun-Tzu contenidas en su obra El Arte de la Guerra. Recientemente vemos como algunos de estos líderes han asumido la bandera del marxismo y su inevitable producto, el comunismo, no tanto porque comulgan con dichas decrépitas y fallidas filosofías económicas sino más bien para concentrar todo el poder en sus manos y desplazar a sus oponentes por medio de las instituciones establecidas. Su estilo de gobierno no es más que el nefasto totalitarismo disfrazado de socialismo. Para ellos sólo existe una clase de justicia, la que les conviene a sus intereses políticos y financieros. En sus mandatos la justicia deja de ser el fundamento del progreso y estabilidad de la nación para convertirse en un arma más con que destrozar a los adversarios.

La verdadera justicia protege al inocente y castiga al culpable, favorece al débil y controla al poderoso, busca el bien y rechaza el mal, produce bienestar y alegría en el pueblo. Sin embargo, la justicia que hoy podemos observar es lenta, acomodaticia, parcial, secuestrada por intereses políticos, favorecedora de las trampas y el engaño, subordinada a los poderosos y mezquina con los de escasos recursos. No debe sorprendernos, pues, el acierto de la porción de hoy que nos recuerda que la justicia trae felicidad y la impiedad sólo trae temor. Es nuestra responsabilidad como hijos de Dios señalar las injusticias y enseñar al pueblo la verdad y la bondad de la palabra de Dios. Mientras el pueblo no sea educado en los altos principios morales de la Biblia su destino seguirá siendo la esclavitud y el fracaso. Armémonos, pues, con la poderosa palabra de Dios y cumplamos con nuestra responsabilidad de actuar con justicia y denunciar el mal en cualquiera de sus formas. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s