La palabra de hoy 16 de marzo de 2012


Si Dios los castigaba, entonces lo buscaban,
y con ansias se volvían de nuevo a él.
Se acordaban de que Dios era su roca,
de que el Dios Altísimo era su redentor.
Salmos 78:34-35

Una de las características del comportamiento humano es la inconstancia. Somos demasiado volubles. Nuestra atención cambia de foco en todo momento y raramente podemos concentrarnos en una idea. Nuestros pensamientos corren sin riendas y difícilmente podemos controlarlos. Para todo somos así. Si queremos tener algo, damos y damos hasta que finalmente lo obtenemos para luego dejarlo a un lado porque otra cosa ha captado nuestro interés. Esta volubilidad aplica en cualquier aspecto de nuestra vida y es una grave debilidad de carácter. Hasta con Dios somos así. Clamamos a Dios por una solución o por algo que necesitamos y cuando Dios nos lo concede estamos agradecido a él. Pero este agradecimiento no dura mucho pues el hecho de que ya salimos de la prueba o la necesidad hace que nos olvidemos de cómo fue que alcanzamos la tranquilidad. Nos olvidamos de que Dios es nuestro salvador y nuestro proveedor y nos volvemos a nuestras vacías rutinas que ningún provecho nos traen.

Para regresarnos al camino Dios permite que nuevas situaciones se presenten las cuales nos obligan a levantar nuestra mirada hacia él y pedir de nuevo su ayuda para que otra vez le demos continuidad a ese círculo vicioso de necesitar, pedir, recibir, agradecer y olvidar. Acerquémonos a Dios con fe y pidamos su sabiduría teniendo en cuenta lo que Santiago, el hermano del Señor Jesús nos dice en su carta: “Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace.” El apóstol Pablo dijo: “Ustedes, necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.” La clave es mantenernos en obediencia considerando todo bajo la óptica de la fe con perseverancia. Sólo así estaremos andando por la senda de la justicia. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 16 de marzo de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    Amén… quiero recuperarte Oh Dios!!! Creo en Tí, Gloria a Dios!!!

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