La palabra de hoy 17 de marzo de 2012


Al que devuelve mal por bien,
nunca el mal se apartará de su familia.
Proverbios 17:13

De una cosa podemos estar seguros y ésta es que toda acción tiene sus consecuencias. Si las acciones son buenas, las consecuencias también serán buenas. Lo contrario también aplica. Las malas acciones traen malas consecuencias. Es sorprendente que algo tan simple como ésto se pase por alto cuando estamos tomando decisiones. Una razón puede ser que nunca nos detenemos a pensar antes de tomar una decisión. Una inmensa mayoría de nuestras decisiones son tomadas en una fracción de segundo sin que las analicemos a fondo ni calculemos las consecuencias que traerán. Nuestra reacción natural es responder con la misma moneda con que nos han pagado. ¿Mecanismo de defensa o necesidad de venganza? Además, nos han adiestrado a que debemos ser rápidos para tomar decisiones y a que no debemos perder tiempo para reaccionar adecuadamente. La mezcla de estas dos cosas nos hace cometer muchos errores de continuo.

Dos cosas podemos hacer para revertir estas peligrosas tendencias que buscan controlar nuestro ser y adueñarse de nuestra voluntad. Lo primero es obedecer lo que nos encargó el Señor Jesucristo: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.» Éste posiblemente, sea uno de los mandamientos más difíciles de cumplir porque nuestra naturaleza pecaminosa es muy fuerte en este sentido. Lo otro que podemos hacer es no apresurarnos para tomar decisiones antes de haber consultado con nuestro Padre celestial y preguntarnos si lo que vamos a decidir es algo de su agrado, por apremiante que la situación nos luzca. A menos que la situación planteada sea un caso de vida o muerte. En todo caso, estas cosas sólo podemos lograrlas bajo la dirección del Espíritu Santo y nunca por nuestros propios medios aunque nos parezca que somos capaces de hacerlo.

Recordemos, pues, las instrucciones del Señor y dejémonos guiar por su Santo Espíritu. Pronto notarás como las buenas acciones trerán buenas consecuencias. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La palabra de hoy 17 de marzo de 2012

  1. Soledad dijo:

    Que bellas palabras.la verdad que es muy emotiva.son tal cual lo que uno le sucede.que dios los bendiga….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s