La palabra de hoy 10 de abril de 2012


Las manos ociosas conducen a la pobreza;
las manos hábiles atraen riquezas.
Proverbios 10:4

Mucha gente se lamenta de que le ha tocado vivir una vida de pobreza, con limitados recursos y pocas esperanzas de sobrevivir. No obstante, hay quienes son pobres por naturaleza y otros que son pobres por desidia. A estos dos grupos Dios los trata diferente. A quienes son pobres por designio Dios les compensa con el don del contentamiento. Es decir, estas personas siempre están agradecidas a Dios aún en medio de la necesidad financiera. Ellos ajustan sus presupuestos de manera tal que pueden cubrir las cuentas más importantes y dejan a Dios que se encargue de resolver cómo se van a cubrir los gastos de lo que no pudo entrar en dicho presupuesto. El que es pobre por desidia, en cambio, deja pasar todas las oportunidades que se le presentan en su camino, las cuales podrían, si no sacarlo por completo de su situación económica, sí mitigar gran parte de las preocupaciones que la falta de recursos trae consigo. Los pobres por desidia nada hacen por ayudarse y se la pasan gran parte de su tiempo quejándose porque no tienen lo que otros tienen. Su ídolo es el dinero y las riquezas son su gran sueño.

Si acaso estás atravesando una difícil situación de escasez financiera pídele al Padre en el nombre de Jesucristo que te conceda contentamiento. También pídele que te dé discernimiento para identificar prontamente aquellas oportunidades que el te envía para que las aproveches y se conviertan en la solución a tus problemas. No pidas que te puedas ganar la lotería; por el contrario, pide que tengas un empleo digno y que siempre puedas estar satisfecho con lo que él te ha dado. Que todos podamos decir con Agur el hijo de Jaqué: “»Sólo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera: Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el Señor?” Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios.” ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 10 de abril de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    ¡¡¡AMÉN!!!

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