La palabra de hoy 28 de abril de 2012


El hombre fiel recibirá muchas bendiciones;
el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune.
Proverbios 28:20

Una parte muy característica de la naturaleza humana es el deseo incontrolable de acumular bienes y riqueza. Lo que parece haber comenzado como un simple pero necesario instinto de supervivencia, el almacenar provisiones para los días de escasez, se desboca de manera incontrolable en una compulsión por la acumulación de riquezas, las cuales van más allá de lo que verdaderamente necesitamos para vivir una vida cómoda y segura. El estilo económico imperante de sociedad de consumo se aprovecha al máximo de esta debilidad de carácter y nos bombardea con publicidad y promoción de estilos de vida que sólo unos pocos pueden alcanzar y mantener. La competitividad que también nos ha sido instilada desde nuestra más tierna infancia se conjuga con este inmisericorde ataque publicitario para hacernos doblar las rodillas ante el despreciable ídolo del dinero. Por donde quiera que lo analicemos tenemos todas las de perder pues nuestras propias fuerzas nada son en comparación con la fortaleza del mensaje que el mundo utiliza para controlar nuestras vidas.

El Señor Jesús nos advirtió: “¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.” El apóstol Pablo complementó “Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.” Los momentos de escasez no nos han sido dados para que nos esforcemos en salir de ellos sino para que aprendamos “a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciados como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez.” También estas cosas nos pasan para que el poder de Cristo se perfeccione en nuestra debilidad. Estemos, pues siempre agradecidos por las circunstancias que nos toque vivir pues Dios tiene todo bajo su perfecto control y todo lo que nos ocurre es para nuestro propio bien. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Proverbios y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s