La palabra de hoy 4 de mayo de 2012


Tú me libras del furor de mis enemigos,
me exaltas por encima de mis adversarios,
me salvas de los hombres violentos.
Por eso, Señor, te alabo entre las naciones
y canto salmos a tu nombre.
Salmos 18:48-49

Cuando somos atacados por nuestros enemigos, a veces quisiéramos responder de la misma manera como hemos sido agredidos. Esto forma parte de nuestra naturaleza pecaminosa y se llama venganza. Cuando le damos paso a nuestras emociones para que manejen nuestra vida estamos actuando de una manera necia y muy poco madura. La palabra de Dios es muy clara al respecto y nos exhorta a no tomar acciones por cuenta propia sino a colocar nuestra esperanza en él, quien  se encargará de nuestros enemigos. Él lo hará de una manera que no necesariamente va a ser igual a como nosotros queremos que suceda. Él conoce la manera perfecta de hacerlo mientras que nosotros siempre tenemos un conocimiento muy limitado y casi inexistente, especialmente cuando contrastamos nuestra sabiduría con la sabiduría de Dios.

Recuerdo que hace muchos años en mi país natal una marca de productos de belleza para el cabello conocida como Helene Curtis tenía una cuña publicitaria en la televisión que decía algo más o menos así, si mi memoria no me falla: “Helene Curtis sí sabe de cabellos porque ésa es su especialidad.” En el caso de las represalias para quienes han cometido la imprudencia de atacarnos a nosotros, los hijos de Dios, tenemos que entender de una vez por todas que el aspecto de la venganza es una especialidad de Dios. Podemos decir sin temor a equivocarnos que “Dios sí sabe de venganzas porque ésa es su especialidad.”

¿Has sentido recientemente que desde lo más profundo de tu ser surge un deseo de acabar con quienes te han hecho daño o te han despojado de tus bienes? Ese sentimiento ya lo conoces porque lo has sentido en otras oportunidades y pareciera que tomar una acción de acuerdo a lo te pide el cuerpo sería el camino más adecuado. No podemos dejarnos llevar por las emociones pues éstas sólo satisfacen la carne y van en contra de lo que desea el Espíritu Santo de Dios. Él nos dice: “Mía es la venganza; yo pagaré. A su debido tiempo, su pie resbalará. Se apresura su desastre, y el día del juicio se avecina.” El Señor Jesús usa la expresión: “Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” para explicar mejor el principio establecido por Dios. Así que dejemos estas acciones retaliativas a nuestro Padre celestial y descarguémonos del peso con que nos presionan nuestra emociones. No actuemos como la “mamba negra” de la película “Kill Bill”. Esperemos en Dios y él se encargará de todo. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

Esta entrada fue publicada en La Palabra de Hoy, Salmos y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La palabra de hoy 4 de mayo de 2012

  1. Mirna Ester Alvarez Murgas dijo:

    ¡¡¡GLORIA Y HONOR A TÍ, SEÑOR JESÚS!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s