La palabra de hoy 6 de mayo de 2012


Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado?
¿Cuándo despertarás de tu sueño?
Un corto sueño, una breve siesta,
un pequeño descanso, cruzado de brazos…
¡y te asaltará la pobreza como un bandido,
y la escasez como un hombre armado!
Proverbios 6:9-11

Para mí es difícil ocultarlo y por eso me atrevo a confesarlo públicamente: A mí me gusta el dolce far niente (dulce es no hacer nada), es decir la inactividad. Pero eso no significa que me la paso toda la vida sin hacer nada. De hecho, gracias a Dios tengo mucho trabajo que hacer y a esta actividad le dedico al menos 40 horas semanales. Esto, más que todo, por mantener el equilibrio familia-trabajo, amén de otras actividades a las cuales, de acuerdo con la usualmente acertada opinión de mi bella otra costilla, les dedico excesivo tiempo. Uno sabe cuándo es que estamos permitiendo que sea la carne quien guíe nuestros pasos y nuestra agenda, por lo que nunca debemos ignorar las advertencias del Espíritu Santo de Dios que habita en nosotros. Él es nuestro consejero, de hecho, él es el mejor consejero que se pueda hallar en el universo y fuera de él, si es que fuese posible vivir fuera del universo. También tenemos que tener claro que no nos la podemos pasar todo el tiempo en actividad frenética como si fuésemos una lavadora en ciclo de exprimido. Dios creó tanto el trabajo como el descanso y mantener un equilibrio entre estas dos categorías de actividad es una demostración de la sabiduría de Dios que nos llega de lo alto.

Es muy probable que en estas cuestiones de actividad nos encontremos en alguno de los extremos, ya sea que trabajamos mucho o que no trabajamos nada por estar “descansando”. ¿Hacia cuál de los dos extremos te inclinas tú? Ninguno de los extremos es bueno. Lo óptimo es mantener un equilibrio estable entre estas dos posiciones para que podamos vivir de una manera integral. Busquemos, pues, el centro de equilibrio y mantengámonos en él el mayor tiempo posible. Estaremos viviendo una mejor calidad de vida y nuestra familia nos lo agradecerá. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 6 de mayo de 2012

  1. JORGE MEZA dijo:

    Gracias señor por transmitirme tu sabiduria abriendo mi corazon para engrandeser el alama contu palabra

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