La palabra de hoy 16 de mayo de 2012


¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto,
y lo entristecieron en los páramos!
Una y otra vez ponían a Dios a prueba;
provocaban al Santo de Israel.
Salmos 78:40-41

Muchos se preguntan por qué el pueblo de Israel, después de haber sido liberado por Dios del yugo de Faraón, tuvo que sufrir grandes calamidades vagando cuarenta años por el desierto antes de que una nueva generación pudiese entrar en la tierra prometida. En mi opinión la respuesta es muy sencilla: estas cosas sucedieron para que nos sirvan ahora de ejemplo y para nuestro aprendizaje. Lo que le sucedió a Israel no es nada diferente a lo nos pasa cada día. Nosotros, al igual que el pueblo hebreo, recibimos bendiciones de Dios un día y al día siguiente nos hemos olvidado de él para dedicarnos a hacer lo que a él no le agrada. Así de rebeldes somos nosotros y en nada nos diferenciamos de ese pueblo terco y desobediente. Muchas veces decimos como Pedro le dijo al Señor Jesús: “Aunque todos te abandonen, yo no” para luego llorar amargamente porque no supimos enfrentar la persecución con valentía sino que terminamos negando al Señor tres veces antes de que el gallo cantase. Nosotros también provocamos al Señor de muchas maneras y de no ser por la maravillosa gracia de Dios para con nosotros ya hubiésemos sido destruidos.

Así que mirémonos en el espejo del desierto del Éxodo. Fijémonos como Israel falló una y otra vez, a pesar del amor y la gracia con que Dios lo bendijo. Ese mismo amor y esa misma gracia son las que ahora nos permiten tener una relación con Dios en virtud del portentoso sacrificio de Jesucristo en la cruz del monte Calvario. Aprendamos de los errores que ellos cometieron, los cuales muchas veces nosotros también hemos cometido y corramos la carrera hacia la victoria con la confianza y la seguridad de que amor de Dios está protegiendo nuestras vidas. No provoquemos más la furia que resulta de aplicar la justicia a nuestro mal comportamiento y a nuestros numerosos pecados. Vivamos una vida santa que le agrade a Dios. Somos sus hijos y eso es lo mínimo que estamos moralmente obligados a cumplir. No imitemos el mal ejemplo de Israel sino vivamos en el temor del Señor. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a La palabra de hoy 16 de mayo de 2012

  1. Eclektos dijo:

    Pacifista, es muy cierto lo que nos revela Dios en el día de hoy con esta palabra, Jehová es siempre benigno para bendecirnos, sin embargo en nuestra terquedad nos olvidamos de su bondad. Muchas veces caemos en el error que solo buscamos a Jehová solo en nuestra tribulación, cuando estamos en un desierto; afortunadamente su misericordia es infinita para con todos nosotros. Siempre recibamos la exhortación de Jehová, ya que es propicia para el mejoramiento de nuestra vida espiritual.

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