Soberanía


Tan impenetrable es el corazón de los reyes
como alto es el cielo y profunda la tierra.
Proverbios 25:3

Una de las obligaciones de toda persona que ostente una posición de poder sobre terceros es que administre ese poder de manera justa, equitativa e imparcial. En los tiempos de la dinastía davídica los reyes administraban la justicia y no existía un organismo judicial que pudiera encargarse de ello aunque ya existía un cuerpo de leyes conocido como la Ley de Moisés que estipulaba las obligaciones, cuáles hechos eran ilícitos y sus correspondientes sanciones. Los reyes debían mantener una actitud que escondiera de las partes en pugna la tendencia de la decisión antes de que se dictara la sentencia. Más allá de lo que implica la administración de justicia tenemos una justicia que existe completamente por encima de la justicia que administra la raza human cual es la justicia divina. La justicia humana es fácilmente manipulada para proteger los intereses de los más poderosos. No así con la justicia divina que es perfecta y absolutamente justa.

Entendamos que nuestras acciones tienen consecuencias. Nuestros actos son constantemente contrastados con la ley de Dios y toda transgresión es considerada como pecado. Por culpa del pecado todos merecemos la muerte, es decir, la separación total de nuestro ser de la presencia de Dios. Dios estableció desde antes de la creación la manera como aquellos que son incapaces de cumplir con la ley por causa de la naturaleza pecaminosa presente en todo ser humano puedan recibir perdón por sus transgresiones. Tal como lo explicó el apóstol Pablo: “Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.” ¿Crees en Jesucristo que sufrió la muerte en la cruz por todos, a quien además Dios lo levantó de entre los muertos? Sólo Cristo puede justificarte por medio de la fe puesta exclusivamente en él. ¿Crees ésto? Si es así te invito a visitar la página de Oración de fe de este mismo blog para que sigas los pasos necesarios para recibir la justificación que sólo Dios puede darte. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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