La fuente de la alegría


Cuando el justo prospera, la ciudad se alegra;
cuando el malvado perece, hay gran regocijo.
Proverbios 11:10

El mundo está lleno de incongruencias. Sin embargo, los seres humanos insisten en que ellos podrán arreglar todo por su propia cuenta. Es decir, ellos están seguros que mediante sus planes y proyectos lograrán que la justicia impere, que la paz sea permanente, que todo el mundo esté satisfecho y con la barriga llena, que todo el mundo viva en un constante estado de dicha, que se acaben las enfermedades, que no haya más crímenes, que no haya inflación, que todos tengan un ingreso económico digno para que no haya más pobreza, que todos vivan por lo menos doscientos años, que todo el mundo tenga una educación y que todos respeten la ley. Ésto no es más que una utopía que nunca llegará a concretarse porque es sólo eso, una utopía y nada más. Muchos líderes se han levantado para, de acuerdo con sus promesas, la mayoría de ellas falsas, lograr mediante su estilo de hacer la política todas esas cosas que mencionamos antes. Al final terminan quitándose el disfraz de mansa oveja para dar a conocer su verdadera naturaleza de tirano y violento lobo.

De vez en cuando, Dios permite que alguna de estas aspiraciones de la humanidad se logre, aunque sea temporalmente, y entonces el pueblo hace fiesta, especialmente cuando sienten que ya no se encuentran bajo el yugo de alguno de los tantos déspotas que fatigan a los pueblos. Estas manifestaciones populares de alegría y gozo las hemos visto ocurrir tan pronto los malvados pierden la tan anhelada vida y ya para ellos se acabó el abuso del poder y el desprecio por las leyes y la justicia. Pero llegará el día en que todo las incongruencias y defectos de este mundo dejarán de ser y aquellos que se hayan colocado del lado del vencedor podrán entrar en una fiesta permanente que nunca tendrá fin. Si quieres ser invitado a esta fiesta necesitas primero haberte puesto de lado de Cristo Jesús el Señor rindiendo tu vida y tu voluntad a él. No temas, su yugo es suave y su carga es liviana. En él podrás encontrar la realización y la respuesta que siempre has estado buscando. Recuerda, sólo en Cristo Jesús hallarás salvación. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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