Descuidos


cuando entregó sus cosechas a los saltamontes,
y sus sembrados a la langosta;
cuando con granizo destruyó sus viñas,
y con escarcha sus higueras;
Salmos 78:46-47

¿Cuántas veces te ha librado Dios del peligro? Seguro que muchas más de las que te has podido enterar. Aún así, muchas veces nos olvidamos de él, especialmente cuando las cosas nos van bien. Pero el colmo llega cuando ni siquiera nos acordamos de las veces que Dios nos protegió y sí pudimos percatarnos de que era él con su poder, compasión y misericordia quien nos estaba rescatando del peligro. Al pueblo de Israel le pasó lo mismo cuando deambulaba por el desierto del Sinaí. Todo lo que Dios había hecho por ellos para liberarlos del yugo de los egipcios fue echado en el olvido y se descuidaron al punto de cambiar la adoración que debían a Dios por la adoración de detestables ídolos. Lo más probable es que este cambio no haya ocurrido de un solo golpe. Lo más seguro es que poco a poco se fueron descuidando hasta que terminaron por olvidar todo lo que Dios había hecho por ellos.

Vuelvo y pregunto: ¿Cuántas veces te ha librado Dios del peligro? Haz algo. Toma un cuaderno y anota allí todo lo que puedas recordar de las oportunidades en que Dios te ha sacado del peligro o ha resuelto tus problemas por sencillos que estos hayan sido. No importa el orden cronológico, lo importante es que recuerdes lo más que puedas. Si lo haces bien pronto te quedarás sin espacio para anotar y tendrás que buscar otro cuaderno. Cuando creas que has terminado con la recopilación, repasa todas estas bendiciones que Dios te ha dado. Esto debe ser una prueba más que suficiente para que te des cuenta de que Dios nunca te ha abandonado y de que te ha resuelto tus problemas independientemente de que estos hayan sido sencillos o complejos. Olvidarnos de las obras de Dios en nuestra vida es un descuido que nos puede traer graves consecuencias. Hagamos uso de la memoria y alabemos a Dios por su fidelidad. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a Descuidos

  1. Mercedes Nieves Pizarro Chávez dijo:

    Reconozco que soy una ingrata y que en los momentos de angustia olvido las bondades que Dios ha hecho conmigo..como dice el salmo de todas ellas me ha librado. ..¡Sólo a Dios sea la gloria por siempre!!!

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