Conchupancia


Cada mañana reduciré al silencio
a todos los impíos que hay en la tierra;
extirparé de la ciudad del SEÑOR
a todos los malhechores.
Salmo 101:8

Los gobiernos se  establecen para dar un orden a la sociedad y para asegurarse de que la justicia impere en la nación. Es el deber de quienes ocupan cargos administrativos en el gobierno el cumplir con las leyes y reglamentos sin distingo de parcialidades políticas o económicas. La dura realidad que vemos por doquier es que la máxima de Lord Acton se cumple con asombrosa exactitud: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Donde debería correr libre la justicia sólo vemos la práctica generalizada del cohecho y la corrupción. Donde debería existir la libertad sin límites sólo encontramos autoritarismo y abuso del poder. El pueblo, que sólo se alimenta de promesas sean éstas alcanzables o no, se conforma con la suerte que le ha tocado y nada hace para corregir la bochornosa situación. En Venezuela usan un vocablo para referirse a esta falta de seriedad de los gobiernos y a su descarado contubernio con el crimen y la corrupción, allá lo llaman “Conchupancia”. Este vocablo es equivalente a lo que en Cuba y Puerto Rico llaman “conchucharse”. En otras palabras, conchupancia significa “cierto tipo de actividades ilícitas comunes en la política, y particularmente relacionadas con hechos de corrupción”.

La actitud del dirigente que sigue los preceptos de Dios debe ser la de rechazar categóricamente toda relación con criminales y malhechores y perseguir hasta las últimas consecuencias toda actividad ilícita y todo sesgo de injusticia. Lamentablemente, son pocos los líderes que siguen la senda de justicia que Dios traza para sus hijos y de allí que la gente pierda la esperanza de ver algún día un gobierno honesto ejerciendo su autoridad para combatir el mal. Oremos por líderes justos y honestos que dirijan a nuestros países apoyados en la ética del cristianismo y no con intereses personales, tal como lo vemos por doquier. La solución a estos males sólo la podremos encontrar en el poder y la autoridad de Dios para poner y quitar  a los gobernantes de acuerdo con su perfecta y santa voluntad. No busques la solución en la política. Busca a Dios y él te responderá. ¡Sólo a Dios sea la gloria!

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Una respuesta a Conchupancia

  1. Excelente articulo. Lee mi Blog. Saludos.

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