Noviembre 20, 2009 a 7:50 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado Aarón, cumplimiento, decretos, estatutos, invocación, Moisés, nombres de Dios, respuesta, sacerdotes, Salmo 99, Samuel, Señor

Moisés y Aarón se contaban entre sus sacerdotes,
y Samuel, entre los que invocaron su nombre.
Invocaron al Señor, y él les respondió;
les habló desde la columna de nube.
Cumplieron con sus estatutos,
con los decretos que él les entregó.
Salmos 99:6-7
La característica que distingue a los verdaderos hombres de Dios y los separa de lo común y lo corriente es la obediencia a Dios. A muchos de ellos les tocó realizar acciones que se reñían con las buenas costumbres y con los preceptos de limpieza y santidad, tal como es el caso de Isaías, que le tocó andar desnudo y descalzo; Ezequiel, que le tocó cocinar sus alimentos sobre una hoguera de excremento vacuno y Oseas, que le tocó casarse con una prostituta. A Abraham, el padre de la fe, se le exigió sacrificar a su propio hijo. A todos, sin excepción, se les requirió llevar a cabo actos para los cuales se necesitaba tener una extraordinaria dosis de valor e integridad.
¿Y a ti que te ha tocado llevar a cabo para cumplir con lo ordenado por Dios?
Estoy seguro que no ha de ser algo mucho más especial que lo que Dios les exigió a estos grandes héroes de la fe. Aún así nos encontramos paralizados por una especie de terror o ignorancia que no nos permite poner en práctica lo que Dios nos ha estipulado. ¿Quieres ser un héroe de la fe? Pues hay que creer pero también hay que obedecer. De lo contrario nunca lograremos superar el cómodo nivel de la mediocridad. ¡Manos a la obra!
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Noviembre 19, 2009 a 7:44 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aclamar, agradecimiento, cantar, cánticos, júbilo, roca, Salmo 95, salvación

Vengan, cantemos con júbilo al Señor;
aclamemos a la roca de nuestra salvación.
Lleguemos ante él con acción de gracias,
aclamémoslo con cánticos.
Salmos 95:1-2
La vida del hijo de Dios que está en buena relación con su Padre es una vida gozo y paz. No puede ser de otra manera puesto que el hijo de Dios ha de estar siempre sumamente agradecido con Dios por todos los beneficios que ha recibido, recibe y recibirá de la mano de su amoroso Padre.
Esta dicha y esta tranquilidad pueden ser perturbadas por una interrupción en la comunicación que normal y permanemente debemos mantener con nuestro Creador.
Así que si no estamos disfrutando en este momento del gozo y la paz que nuestro Padre nos infunde, debemos revisar en que condición se haya nuestra relación con él. ¿Hay algo que estamos tratando de ocultar o de ignorar? Recuerda que nada podemos ocultarle a él puesto que él todo lo sabe. Alegrémonos y agradezcámosle que nos ha concedido el privilegio de ser sus hijos.
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Noviembre 18, 2009 a 9:57 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado arrasar, hierba, lozanía, mañana, marchito, mortales, nacimiento, noche, nuevo amanecer, sequedad, sueño

Arrasas a los mortales. Son como un sueño.
Nacen por la mañana, como la hierba
que al amanecer brota lozana
y por la noche ya está marchita y seca.
Salmos 90:5-6
Uno de los principios más importantes que debemos conocer para tener éxito en la vida es precisamente aquel al cual menos atención prestamos. Este principio establece que toda la creación depende de Dios para subsistir. Nada de lo que existe, visible o invisible, puede continuar existiendo si Dios no le concede fuerza, energía o vida. Sin el apoyo de Dios las galaxias desaparecerían, las nebulosas se desvanecerían, las estrellas colapsarían, los planetas se desintegrarían, la vida perecería y nada de lo que ahora es, existiría más.
La creación lo sabe y por eso alaba a Dios. Nosotros los humanos, que nos ufanamos de tener todo el conocimiento y de haber logrado grandes avances científicos, somos unos perfectos ignorantes con relación a este maravilloso principio.
La principal razón de este desconocimiento reside en nuestra naturaleza pecaminosa. El orgullo que nos domina, nos hace pensar que somos autosuficientes y que el único mecanismo que operó para llegar a este nivel de “evolución” fue el azar ayudado por increíbles y especulativas extensiones de tiempo. La realidad es que somos seres sumamente frágiles que podemos perecer si alguno de los delicados procesos fisiológicos que nos sostienen deja de funcionar y ésto depende totalmente de la voluntad de Dios.
Entendamos de una vez por toda nuestra posición delante de Dios y reconozcamos su majestad, su poder y su inmensidad frente a nuestra limitada y frágil existencia. Aceptemos nuestra total dependencia de él y podremos avanzar aceleradamante a la madurez espiritual.
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Noviembre 17, 2009 a 8:11 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aclamar, alegría, buena voluntad, camino, dicha, escudo, fuerza, gloria, Israel, justicia, luz, nombres de Dios, poder, presencia de Dios, regocijo, Rey de reyes, Salmo 89, Santo, Señor

Dichosos los que saben aclamarte, Señor,
y caminan a la luz de tu presencia;
los que todo el día se alegran en tu nombre
y se regocijan en tu justicia.
Porque tú eres su gloria y su poder;
por tu buena voluntad aumentas nuestra fuerza.
Tú, Señor, eres nuestro escudo;
tú, Santo de Israel, eres nuestro rey.
Salmos 89:15-18
La dicha está reservada para los hijos de Dios. Y esto es así por muchas razones. Las dos razones principales son el amor y la justicia. El amor, porque nos sentimos verdaderamente amados y protegidos por Dios. Recibimos de su mano toda bendición y beneficio. La justicia, porque es es el anhelo de todo ser humano a pesar de lo difícil que es alcanzarla. En Dios tenemos acceso a esos dos grandes ideales y en él dejan de ser ideales para convertirse en realidad.
No existe nada en este mundo o en el venidero que sea superior a estar en la presencia de Dios. Este es el propósito de todo ser humano, ver cara a cara a nuestro Creador y gozarnos eternamente en su gloria.
Si deseas tener acceso al amor y a la justicia, busca a Dios pues sólo en él los podrás hallar. nadie podrá satisfacer los anhelos de tu alma como lo hace Dios. Búscalo a él y siempre lo encontrarás. Nunca serás defraudado.
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Noviembre 16, 2009 a 6:32 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado atrios, casa de Dios, día, entrada, impíos, Salmo 84

Vale más pasar un día en tus atrios
que mil fuera de ellos;
prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios
que habitar entre los impíos.
Salmos 84:10
Es ciertamente un privilegio el ser hijo de Dios. Como hijos de Dios tenemos acceso a él tantas veces como lo necesitemos. Desafortunadamente no siempre nos encontramos en condiciones de presentarnos ante él por causa de nuestro pecado. Dios que conoce nuestra naturaleza y que sabe cuan débiles y frágiles somos nos dió una salida a esta situación por medio del sacrificio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y así cuando nuestras vestiduras espirituales se encuentran manchadas por la suciedad del pecado, la sangre de Cristo nos lava de todo pecado y nos deja blancos y resplandecientes para poder acceder a la presencia de Dios.
¿Cómo se encuentran nuestras vestiduras en este instante?
Hagamos una pausa y pongámonos a derecho. Reclamemos la limpieza y el perdón que sólo Dios puede dar y limpiemos nuestros manchados ropajes. ´Sólo así podremos sentir la paz y el gozo de la verdadera presencia de Dios en nuestra vida. Sólo así podremos descansar como el Maestro en medio de la tormenta cuando el dormía plácidamente y los discípulos pensaban que iban a naufragar. Que nada turbe tu paz puesto que te encuentras en la presencia de Dios y allí no importa cuales son las circunstancias que te rodean. Allí sólo importa Dios y su gloriosa santidad.
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Noviembre 15, 2009 a 8:05 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado cielos, criar, cuidado, diestra de Dios, raíz, Salmo 80, Todopoderoso, vástago, vides, volver

¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso!
¡Asómate a vernos desde el cielo
y brinda tus cuidados a esta vid!
¡Es la raíz que plantaste con tu diestra!
¡Es el vástago que has criado para ti!
Salmos 80:14-15
Con raras excepciones todas las plantas de las cuales esperamos obtener algún tipo de fruto requieren de específicos cuidados si hemos de lograr nuestro propósito. Algunas plantas requieren que el sitio donde están plantadas esté libre de malezas o de otras plantas que les puedan robar los nutrientes necesarios para el sano crecimiento. Otras requieren ser podadas para evitar que algunas ramas improductivas consuman los nutrientes necesarios para aquellas ramas que si van a fructificar. Otras plantas requieren de un terreno bien abonado o de lo contrario se atrofian y mueren.
¿Qué tipo de planta eres tú y qué clase de cuidado requieres para fructificar?
Habla directamente con el viñador y plantéale tus necesidades. Eso sí, que sean verdaderas necesidades y no caprichos o veleidades. Tus carencias serán atendidas con gran ternura y compasión. Todo lo que verdaderamente necesites lo recibirás de su amorosa mano. Acude ahora mismo a él y deposita en él todas tus angustias y preocupaciones. Él te dará lo que te hace falta para ser una planta cargada de buen fruto.
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Noviembre 15, 2009 a 10:52 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado altanería, altivez, autosuficiencia, cielos, impíos, Salmo 75, soberbia

«No sean altaneros», digo a los altivos;
«No sean soberbios», ordeno a los impíos;
«No hagan gala de soberbia contra el cielo,
ni hablen con aires de suficiencia.»
Salmos 75:4-5
La soberbia es una de las conductas más desagradables del ser humano. A los ojos de Dios es algo abominable. Hasta para la raza humana, la altivez es una actitud reprobable. Aquellos que se consideran a sí mismos como “la última coca-cola del desierto” son personas que no cuentan con muchas amistades y las pocas que tienen no son muy profundas. La soberbia, más que una conducta reprobable, es un grave pecado. Su autor y primer practicante fue Satanás y él se ha dedicado a sembrar su odiosa semilla en la mente de todo ser humano desde que el mundo es mundo.
La primera consecuencia grave de la altivez es que nos coloca a nosotros mismos por encima del mismo Dios y nos hace incurrir en el pecado de la egolatría, uno de los tantos tipos de idolatría con que nos enredamos la vida.
Analicémonos detenidamente e identifiquemos con precisión esas actitudes nuestras que nos llevan constantemente a caer en pecado de altivez. No permitamos en nuestra vida lo que sabemos que no le agrada a Dios. Busquemos de su ayuda para erradicar las costumbres perniciosas y mantengámonos en una correcta apreciación de lo que somos, ni más ni menos.
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Noviembre 14, 2009 a 10:42 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado alegría, amor, avergonzado, burla, Dios, exaltación, regocijo, Salmo 70, salvación

Que vuelvan sobre sus pasos, avergonzados,
todos los que se burlan de mí.
Pero que todos los que te buscan
se alegren en ti y se regocijen;
que los que aman tu salvación digan siempre:
«¡Sea Dios exaltado!»
Salmos 70:3-4
La vida del hijo de Dios conlleva algunos peligros de los cuales debemos estar pendientes. Nuestros enemigos siempre van a estar pendientes de buscar la manera de hacernos daño y, si es posible, hasta de quitarnos la vida. También tratarán de buscar nuestra ruina, causándonos problemas de tipo económico y financiero. Cuando sus estratagemas les fallan, recurren a la burla y el escarnio para tratar de hacernos quedar mal y buscar que nos sintamos avergonzados.
Nada podemos hacer por nuestra cuenta para evitar estos ataques de nuestros adversarios. Lo que sí podemos hacer es buscar la ayuda adecuada para enfrentar estas situaciones.
Nuestro Padre celestial enviará sus ángeles para protegernos de todos estos ataques, siempre y cuando se lo solicitemos. Todo lo que tienes que hacer es entablar una conversación con él, llamada oración. En ella podemos plantear los problemas que nos circundan y pedirle a Dios su opinión al respecto. Estoy seguro que él tiene mucho que decir con relación a como debemos enfrentar los obstáculos y la actitud que debemos asumir ante la adversidad. ¿Necesitas hablar con él? ¡Hazlo ahora mismo! No te arrepentirás.
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Noviembre 13, 2009 a 7:42 am
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aceptación, alas, anhelo, casa de Dios, eternidad, heredad, honra, refugio, Salmo 61, votos

Anhelo habitar en tu casa para siempre
y refugiarme debajo de tus alas. Selah
Tú, oh Dios, has aceptado mis votos
y me has dado la heredad de quienes te honran.
Salmos 61:4-5
¿A quién no le gustaría estar todo el tiempo tranquilo y en paz, sabiendo que está protegido y que ningún mal podrá acaecerle? Este es uno de los anhelos básicos del ser humano. A diferencia de otros seres vivientes, nuestros cuerpos no poseen corazas, gruesos cueros, espinas, glándulas secretoras de sustancias tóxicas, garras, picos, dentaduras afiladas, escamas, etc. que nos protejan de nuestro entorno y de quienes nos rodean. Somos seres absolutamente indefensos y la única cosa con que contamos para protegernos es nuestro intelecto. Y así vamos desarrollando esa única cosa que sentimos que nos puede proteger y nos olvidamos de que nuestro Creador nos puede defender absolutamente mejor que lo que podamos hacer nosotros mismos por nuestros propios medios.
Cuando nos damos cuenta, finalmente, de que sólo en Dios tenemos toda la protección que necesitamos es cuando esa protección se hace efectiva en nuestra vida.
Busca pues refugiarte bajo las alas de tu Creador y Señor. Él sabrá prodigarte toda defensa y protección que te haga falta contra cualquier clase de ataque o peligro que se presente. Depende exclusivamente de él y siempre estarás seguro. Estar en la presencia de Dios es lo más maravilloso que puede suceder en tu vida.
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Noviembre 11, 2009 a 7:43 pm
· Archivado en La Palabra de Hoy, Salmos ·Etiquetado aborto, aguas, arco, arrastrar, babosa, colmillos, dientes, espinos, flechas, fuego, leones, luz, romper, Salmo 58, viento

Rómpeles, oh Dios, los dientes;
¡arráncales, Señor, los colmillos a esos leones!
Que se escurran, como el agua entre los dedos;
que se rompan sus flechas al tensar el arco.
Que se disuelvan, como babosa rastrera;
que no vean la luz, cual si fueran abortivos.
Que sin darse cuenta, ardan como espinos;
que el viento los arrastre, estén verdes o secos.
Salmo 58:6-9
Cuando estamos siendo atacados por todos los flancos y no podemos tener ni un momento de reposo entre ataque y ataque, debemos hacer todo lo posible por hacernos escuchar por Dios. A él tenemos que decirle las cosas como son. Tenemos que manifestar exactamente lo que estamos sintiendo. Nuestra frustración, rabia, desconsuelo, desespero, confusión, duda, desencanto, impotencia, enojo, cansancio y cualquier otra emoción que nos esté controlando debe ser presentada a Dios en oración. Él conoce nuestros corazones. Él sabe perfectamente que es lo que estamos sintiendo en estos difíciles momentos. Nuestras palabras deben coincidir con lo que estamos experimentando.
Dios, que nos conoce mejor que nadie, tomará esa confesión de incapacidad para suplirnos con la fortaleza y el consuelo que estemos necesitando. Él nos dará la salida, la solución y la justicia que estamos esperando. No sigamos sufriendo más sin necesidad. Acerquémonos a Dios y presentémosle nuestas ansiedades y problemas. Él sabrá como resolver todo y devolvernos la tranquilidad que nos han robado. Sólo él puede darnos la solución.
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