Posteado por: pacifista | Julio 9, 2009

La palabra de hoy 10 de julio de 2009

riveroflife

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,
la santa habitación del Altísimo.

Salmos 46:4

Nuestra esperanza es la visión que tenemos del futuro que nos aguarda cuando el presente orden de las cosas tal como las conocemos quede atrás para dar paso a la gloriosa eternidad. Y decimos que es una gloriosa eternidad porque estaremos disfrutando la gloria de la presencia de Dios, lo cual es algo indescriptible que por mucho que nos esforcemos ni tendremos palabras para describirla ni la suficiente comprensión para entenderla.

De ese futuro glorioso sabemos algunas cosas que nos han sido reveladas tales como que por el medio de la ciudad de Dios fluye un río que es fuente de alegría y gozo. Un río claro como el cristal que sale del trono de Dios y del Cordero y corre por el centro de la calle principal de la ciudad. Las aguas de este cristalino río riegan sendos árboles de la vida cuyas hojas son para la salud de las naciones, según nos cuenta el apóstol Juan.

Cuando te encuentres en medio de las dificultades recuerda que todo lo presente es pasajero y que lo eterno y glorioso será nuestro futuro. En ese futuro no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor porque ya no habrá lugar para ellos. Sólo quedará la presencia de nuestro amado Padre celestial y su Hijo nuestro Señor Jesucristo para llenarnos de amor, gozo, dicha y paz.

No hay ni habrá nada mejor que ésto.

Posteado por: pacifista | Julio 8, 2009

La palabra de hoy 9 de julio de 2009

MED007

Dichoso el que piensa en el débil;
el Señor lo librará en el día de la desgracia.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida;
lo hará dichoso en la tierra
y no lo entregará al capricho de sus adversarios.
El Señor lo confortará cuando esté enfermo;
lo alentará en el lecho del dolor.

Salmos 41:1-3

He aquí otra de esas promesas maravillosas de Dios para nosotros sus hijos. El Señor Todopoderoso nos dice que cuando nos comportemos de determinada manera él nos dará la dicha. La primera promesa es que él nos librará del día de la desgracia. Como resultado de la crisis finaciera mundial hoy vemos a muchos viviendo en el día de la desgracia. Sus finanzas están destrozadas y no cuentan con una fuente estable de ingresos. Dios nos dice que si nos preocupamos por los más débiles, él nos protegerá de ese aciago día.

Otra promesa relacionada con esta conducta es que Dios cuidará de nuestra vida. La muerte no podrá acercarse a nosotros y si lo hace no podrá tocarnos. Igualmente, nuestros adversarios verán sus planes frustrados y toda acción que emprendan en contra nuestra será fallida.

Finalmente cuando la enfermedad intente derribarnos, el Señor se encargará personalmente de consolarnos para que no decaigamos sino nos llenemos de fuerza y valor para superar los dolores e incomodidades. Su palabra de aliento estará sobre nuestras vidas y nos ayudará a recuperarnos prontamente de la prueba.

Todos estos beneficios tan sólo por nosotros cuidar de los más débiles. ¿No te parece que es un excelente negocio?

Posteado por: pacifista | Julio 7, 2009

La palabra de hoy 8 de julio de 2009

forest

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás dónde vivir.
Porque el Señor ama la justicia
y no abandona a quienes le son fieles.
El Señor los protegerá para siempre,
pero acabará con la descendencia de los malvados.

Salmo 37:27-28

La justicia y la fidelidad están entre las cosas más importantes que podemos hacer como hijos de Dios. El Señor nos enseña que él nos tiene preparadas grandes promesas si le somos fieles y justos. Una de esas promesas es que nos dará siempre un lugar y un espacio donde vivir. Él se preocupará personalmente para que ésto se dé en nuestras vidas.

Otra promesa es que siempre nos acompañará su protección sin igual. En esto somos muy privilegiados por cuanto no muchos cuentan con este beneficio y por lo tanto mueren sin dejar descendencia.

Recuerda siempre comportarte con justicia y fidelidad y estas promesas serán una realidad en tu vida. Dios nunca falla.

 

Posteado por: pacifista | Julio 6, 2009

La palabra de hoy 7 de julio de 2009

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Son muchos a los que oigo cuchichear:
«Hay terror por todas partes.»
Se han confabulado contra mí,
y traman quitarme la vida.
Salmos 31:13

Cuando las cosas se ponen difíciles nunca faltan los pájaros de mal agüero quienes se encargan de hacernos ver que las cosas son más graves de lo que las hemos evaluado. Ellos son pesimistas de oficio y les encanta sufrir y hacer sufrir a los demás con sus rumores y murmullos. Son especialistas en crear un estado de terror y confusión para mantener a todos en zozobra.

Y no son pocos a quienes les gusta esta ocupación tan desagradable y perniciosa.

Nosotros debemos mantenernos con la esperanza muy bien definida y con la frente en alto. Nuestra meta es ser como nuestro Salvador Jesucristo. Eso implica que a veces nos toque pasar por pruebas y dificultades pero al final siempre resultaremos victoriosos porque más grande es el que está en nosotros que el que está en el mundo.

Sigamos adelante sin desmayar y sin dejarnos apabullar por cuentos de camino que sólo buscan erosionar nuestra fe.

Posteado por: pacifista | Julio 5, 2009

La palabra de hoy 6 de julio de 2009

surrender

Cuando los malvados avanzan contra mí
para devorar mis carnes,
cuando mis enemigos y adversarios me atacan,
son ellos los que tropiezan y caen.
Salmos 27:2

En esos momentos de mayor dificultad, cuando ya todo parece perdido y nosotros levantamos nuestros ojos a aquél que todo lo puede, podemos observar algo realmente asombroso. Donde pensábamos que no había solución surge una respuesta totalmente inesperada y sorpresiva. Aquellos que se veían tan poderosos y valientes cuando nos atacaban, ahora corren en desbandada, atropellándose unos a otros en su huída. Su aparente ventaja sobre nosotros se disipa como el rocío cuando sale el sol y ya no lucen tan fieros como antes.

Todo esto es la obra del Señor, nuestro defensor. Dios, que siempre tiene una respuesta oportuna y eficaz, se manifiesta de una manera muy especial para sacarnos de problemas.

Por eso, cuando te sientas atacado injustamente y llegues a pensar que tu situación no tiene salida, recuerda que nuestro Dios Todopoderoso está por encima de todas las cosas y él es mucho más poderoso que cualquier enemigo. Nuestros adversarios tienen todas las de perder y nosotros contamos con la ayuda de Dios, por lo que tenemos todas las de ganar. Es así de simple. ¿No es ésto maravilloso?

Posteado por: pacifista | Julio 5, 2009

La palabra de hoy 5 de julio de 2009

lion-mouth

Pero tú, Señor, no te alejes;
fuerza mía, ven pronto en mi auxilio.
Libra mi vida de la espada,
mi preciosa vida del poder de esos perros.
Rescátame de la boca de los leones;
sálvame de los cuernos de los toros.

Salmos 22:19-21

Esta petición forma parte del mesiánico Salmo 22, el cual narra con lujo de detalles lo que sería el sufrimiento del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario, diez siglos antes de que esto ocurriera. La misma convicción con que el Señor Jesús pronunció este clamor de ayuda es la que nosotros debemos emplear cuando nos dirijimos a nuestro Padre celestial en momentos de dificultad.

El Señor se sentía que estaba literalmente rodeado de perros rabiosos, feroces leones y toros enfurecidos y que ya estaba muy pronto a llegar al fin de sus días. Obviamente, él estaba al tanto del desenlace de esta situación de peligro. Había llegado a ella por su propia voluntad. Estaba a punto de entregar su vida por toda la humanidad.

Nosotros, que no sabemos lo que nos depara el futuro y desconocemos los detalles del plan de Dios para nuestras vidas debemos acudir a Dios con la convicción de que él nos va a sacar del atolladero y nos va a restaurar a nuestra condición segura. Dios, que conoce nuestros corazones, actuará en función de nuestra fe.

Posteado por: pacifista | Julio 3, 2009

La palabra de hoy 4 de julio de 2009

resurrection

No dejarás que mi vida termine en el sepulcro;
no permitirás que sufra corrupción tu siervo fiel.

Salmo 16:10

Es evidente que esta promesa descrita en la porción de la palabra de hoy es una profecía mesiánica. El cuerpo del Señor Jesucristo resucitó al tercer día y no conoció la corrupción. Para nosotros es diferente porque el fin de nuestra vida terrenal puede ser por dos razones. La primera es la muerte física y la segunda es el arrebatamiento.

No entraremos a detallar todo lo que implica estos dos tipos de cese de la existencia terrenal; baste decir que se diferencian el uno del otro en que los que sean arrebatados no conocerán la corrupción del cuerpo mientras que para los que mueran antes del arrebatamiento de la iglesia, sus cuerpos si verán corrupción.

Al final, en los dos casos, nuestros cuerpos terrenales serán transformados en cuerpos celestiales, los cuales nunca conocerán corrupción.

Si deseas que esta promesa se aplique a tu existencia debes buscar a Dios y recibir a Cristo como Señor y Salvador de tu vida. Sólo así podras disfrutar de la eternidad al lado de Dios. ¿Habrá algo mejor que éso? Es tu decisión. No lo dejes para después. ¡Decide hoy!

Posteado por: pacifista | Julio 3, 2009

La palabra de hoy 3 de julio de 2009

Lord_is_good

Pero yo confío en tu gran amor;
mi corazón se alegra en tu salvación.
Canto salmos al Señor.
¡El Señor ha sido bueno conmigo!

Salmos 13:5-6

Cuando los ataques del enemigo arrecian y sentimos que ya no nos queda lugar a donde retroceder es bueno recordar que nuestra confianza no debe estar  puesta en nuestra propias fuerzas o habilidades. Nuestra confianza reposa en Dios y en su gran amor y poder. Él es quien puede resolver todas nuestras situaciones independientemente de la complejidad de las mismas.

Esta confianza produce alegría en nuestros corazones porque sabemos y estamos seguros que Dios nos salvará.

Y la alegría, a su vez, produce canción de agradecimiento en nuestros labios para Dios. Reconoce que el Señor ha sido bueno contigo y que a pesar de lo difícil que luce tu presente situación, él nunca te ha abandonado. Dale gracias por todo lo que él ha hecho por ti. Tu confianza, tu alegría y tu agradecimiento se verán fortalecidos. 

Posteado por: pacifista | Julio 1, 2009

La palabra de hoy 2 de julio de 2009

judge

Mi escudo está en Dios,
que salva a los de corazón recto.
Dios es un juez justo,
un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.
Si el malvado no se arrepiente,
Dios afilará la espada y tensará el arco;
ya ha preparado sus mortíferas armas;
ya tiene listas sus llameantes saetas.
Salmos 7:10-13

Cuando somos objeto de ataque lo menos que esperamos es que se haga justicia. Esperamos que el inocente sea protegido y los culpables sean condenados. Esperamos que el juez aplique la justicia correctamente y al final se imponga el estado de derecho.

En nuestro caso podemos estar seguros de que Dios aplicará su justicia perfecta, de que nosotros seremos restablecidos y de que quienes nos atacan injustamente serán castigados.

El anhelo de justicia que existe en lo más profundo de todos los seres humanos sólo es posible satisfacerlo cuando Dios es el juez.. Ningún sistema judicial humano podrá darnos satisfacción plena cuando tratamos con la justicia. En Dios tenemos perfecta confianza de que todo se hará de la manera correcta. Confía en Dios.

Posteado por: pacifista | Junio 30, 2009

La palabra de hoy 1 de julio de 2009

uitparadijs

Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo;
a tu lado no tienen cabida los malvados.
No hay lugar en tu presencia para los altivos,
pues aborreces a los malhechores.
Tú destruyes a los mentirosos
y aborreces a los tramposos y asesinos.
Salmos 5:4-6

Cuando necesitamos confrontarnos a nosotros mismos para determinar si estamos en el camino correcto o nos hemos desviado de él, tenemos que tomar en cuenta que es lo que piensa Dios al respecto. Dios tiene unos estándares de calidad absolutamente rígidos y exigentes. Lo que él aborrece y desprecia no puede estar presente en nuestras vidas porque eso nos contamina y nos hace a nosotros despreciables y aborrecible para él.

Nuestra naturaleza pecaminosa ha desarrollado un mecanismo sicológico para manejar estos requerimientos absolutos de perfección que sabemos no podemos alcanzar: se llama racionalización.

Nuestros errores y fallas las justificamos de una manera más o menos alegre y así tratamos de ignorar la culpa que conlleva nuestro fracaso moral. No nos engañemos. Dios es santo y él quiere que nosotros también seamos santos. Él nos ayudará en esta tarea siempre y cuando seamos honestos con él. No nos pongamos a buscar su desprecio y aborrecimiento. Busquemos más bien su perdón y misericordia y recibiremos de él todo el amor que él puede darnos.

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